Las niñas lindas del mundo han seguido por generaciones los consejos tradicionales de la simpática y estereotipada Barbie, se dejan llevar seducidas por su encanto estético y la veneran como si se tratase de una diosa (en realidad lo es, en el mundo de las idioteces claro).
Alguien (no sé quien es) ha tenido dos ideas, una genial y la otra irrelevante (para muchos). La primer idea consiste en coger un montón de barbies y hacerlas pedazos, romperlas hasta quedar en trozos (hasta ahí todo bien). La segunda idea es crear y generar a través de los trozos, piezas únicas de joyería para comercializarlas (bueno, al menos algún dinerillo sacará).
Este es el resultado:
Collar hecho de boca de Barbie y mitad del rosotro de Ken

Collar hecho con la boca de Barbie

Collar hecho con bocas de Barbie

Bien, pues creo que si la idea es destrozar a las barbies y mostrarlas al mundo en accesorios femeninos en pedazos como forma de protesta y rebelión, está estupendo, el problema es que una vez comercializado el producto, la gran mayoría de mujeres usarán los accesorios sin siquiera saber qué demonios están representando y lo harán por la moda popular.
Hay diferentes tipos, hay collares, aretes, anillos y muchas otras cosas más.
Reuben Miller / Por si quieres ver más
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