Una de dos, o los niños son unos salidos y muy despiertos, o el conductor del autobús del colegio no tiene coche y se lleva el autobús a los sitios que frecuente, como podemos ver, se trata de un puticlub.
¿A caso se trata de Otto, el conductor fracasado y cool, drogadicto y alucinado personaje de Los Simpsons? He aquí la vida real del conductor del autobús de la escuela que tiene la desfachatez de llevarse el bus a esos lugares de mala nota.

¿Qué les parece, se les ha ocurrido que esto podría ocurrir en la ciudad donde viven? Qué harían si su hijo fuera a esa escuela todas las mañanas con el conductor fiestero? Seguro que, o van y hablan con el director (o directora), o saludan al coleguita conductor que está a la mesa de al lado.
Pobres niños, el futuro de nuestro planeta.
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