No entiendo en que cabeza cabe el diseñar una atracción basada en un personaje de Disney, como el pato Donald, en esa precisa posición y mirando hacia precisamente “esa parte” del niño que lo monta.

Y no sé por qué me acorde de los numerosos montajes de Pedobear.
Aunque igual y yo soy el malpensado jaja.
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