Quien iba a pensar que la lealtad de los chicos del departamento de videojuegos de Sony iba a ser tan cruel como para traicionar a la empresa que les da de comer jugando en público con una Nintendo Wii.
Tres chicos de Sony jugando Nintendo Wii

El descaro de estos traidores ha sido una puñalada sangrienta en la espalda de la empresa que les ha alimentado por años. La lealtad es algo que no se puede comprar por lo visto, y estos empleados de Sony disfrutan jugando con la Nintendo Wii.



