Es difícil confiar en la cara de triste y humillado de un vagabundo cuando nos pide dinero por las calles. Todos dicen mentiras y quieren aparentar ser buenas personas diciendo que van a comprar comida porque tienen hambre.
Pero he aquí el único vagabundo que dice la verdad. Se sienta con tal descaro y pone un letrerito con sus verdaderas intenciones.
Mendigo que pide dinero diciendo la verdad:

Y lo hace de tal manera que uno no puede resistirse a ayudarle. Dice: “Una ayuda para jugar a las maquinas y ir a…..”.
No sé qué más decir, ya le di casi todo mi sueldo y hasta las monedas que tenía para la maquina de sodas. No me dio lastima ni nada, simplemente que diciendo la verdad se llega más lejos que mintiendo.
Visto en Sarda.





