No pude resistirme a escribir esta entrada, en donde se muestra a un individuo haciendo ejercicios en la playa, pero de una forma que roza las de un depravado.
Pobres chicas la cara de susto que tienen, al ver como se ejercita en la playa este hombre. Sin duda no había ninguna necesitada que recibió al caballero con los brazos abiertos, ya tendría que venir este señor al monasterio a atender a los monjes depravados.
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