Como buenos consumidores, siempre es necesario buscar el mejor servicio para nuestras necesidades, y denunciar si el servicio que recibimos no es el que esperábamos, más si es costoso. Este es el caso de un panadero en Granada, quien denunció los servicios de una prostituta, quien no satisfizo sus “necesidades.” y urgencias sexuales.

Y es que la prostituta (servidora sexual, acompañante o sexoservidora), que en teoría ofrece el servicio, cobraba 160 euros, y por medio del prostíbulo en el que se encontraba, el panadero y ella llegaron a un mutuo acuerdo, donde se respetaría la tarifa, según se vio por televisión.
La historia iba muy bien, hasta que nuestro ya famoso panadero de Granada no quedó satisfecho con el servicio que recibió. Se dirigió al prostíbulo y tras una discusión, en la que no se pudo llegar a un acuerdo, el panadero decidió tramitar una denuncia en la Oficina del Consumidor.

Lo que pretende hacer esta oficina, es que las partes interesadas lleguen a un acuerdo sin la necesidad de pasar por los tribunales, algo que pareció imposible en esta ocasión, pues la prostituta nunca llegó a la cita.
Desconocemos si después de esto se tendrá que ir a los tribunales, para que el panadero sea indemnizado; aunque si nos parece un poco absurdo este caso, recuerden que para todos los problemas y para los incumplimientos de las y los “prestadores de servicios de este tipo”, siempre podremos exigir justicia.




